Por Jazzmina Salinas.
En México, la justicia comienza a migrar del papel a las plataformas digitales. Lo que durante décadas implicó largas filas en juzgados, expedientes voluminosos y horas de traslado, hoy puede resolverse en algunos casos con una computadora o incluso desde un teléfono móvil. Este modelo se conoce como justicia digital, un sistema que busca modernizar los procesos judiciales mediante el uso de tecnología.
La justicia digital permite que trámites como la presentación de escritos, la consulta de expedientes, las notificaciones judiciales e incluso algunas audiencias se realicen a través de plataformas electrónicas. La intención es hacer que el acceso a los tribunales sea más rápido, eficiente y accesible para la ciudadanía.
En entidades como el Estado de México, el sistema ha sido impulsado por el Poder Judicial del Estado de México, que ha implementado herramientas tecnológicas para que litigantes y ciudadanos puedan consultar expedientes electrónicos y presentar promociones en línea.
A nivel federal, el Consejo de la Judicatura Federal también ha desarrollado plataformas digitales que permiten realizar diversos trámites sin acudir físicamente a los juzgados, lo que representa un cambio importante en la manera en que se imparte justicia en el país.
Un cambio acelerado por la pandemia
Aunque el proceso de digitalización ya estaba en marcha, la pandemia de COVID-19 aceleró su implementación. El cierre temporal de tribunales obligó a las instituciones judiciales a buscar alternativas para continuar con los procesos legales. Las audiencias virtuales y los expedientes electrónicos comenzaron a formar parte del día a día de abogados, jueces y funcionarios.
Con estas herramientas, muchos procedimientos pudieron continuar sin detenerse por completo, lo que evidenció el potencial de la tecnología para mantener activo el sistema judicial incluso en situaciones extraordinarias.
Ventajas para ciudadanos y abogados
Entre los beneficios más destacados de la justicia digital se encuentra la reducción de tiempos y costos. Los usuarios pueden consultar expedientes sin trasladarse a los tribunales y presentar documentos en línea, lo que facilita el seguimiento de los procesos.
También promueve mayor transparencia, ya que la información puede consultarse de manera más rápida y organizada en sistemas digitales.
Los retos de la digitalización
Sin embargo, la justicia digital también enfrenta desafíos. Uno de los principales es la brecha tecnológica, ya que no todas las personas tienen acceso a internet o cuentan con conocimientos para utilizar estas plataformas.
Otro reto es garantizar la seguridad de los datos y la confidencialidad de la información, aspectos fundamentales en cualquier proceso judicial.
Especialistas señalan que para que la justicia digital funcione plenamente se requiere inversión en infraestructura tecnológica, capacitación para operadores jurídicos y programas que faciliten el acceso a la tecnología para toda la población.
El futuro de los tribunales
A pesar de los obstáculos, la tendencia hacia la digitalización parece irreversible. La tecnología está cambiando la manera en que los tribunales trabajan y cómo los ciudadanos interactúan con el sistema judicial.
Para muchos expertos, la justicia del futuro será híbrida, combinando la atención presencial con herramientas digitales que permitan agilizar los procesos.
En ese escenario, los expedientes de papel y las largas esperas en juzgados podrían convertirse gradualmente en parte del pasado, mientras que las plataformas digitales se consolidan como una nueva puerta de acceso a la justicia.

