Carta de despedida.

Hace no mucho tiempo entendí el amor a la vida, el significado de cada sonrisa, de cada, gesto, la importancia de los abrazos, de los besos y las caricias, el valor de las lágrimas no importa el motivo, cada gota derramada tiene un precio inigualable.

Hace poco entendí que es mejor estar en paz con uno mismo que aferrarse a un quizá.

Comprendí que la gratitud es la puerta más grande que se puede abrir para un mundo de gracia y paz.

Por eso hoy agradezco el reencuentro, he leído más de una vez nuestras conversaciones, me he alegrado, me he emocionado, también he llorado, pero siempre con una sonrisa pequeña, pero sonrisa al fin.

Entiendo.
Que no todos los regresos son para quedase y a veces resultan tan dolorosamente fugaces.

Hoy te escribo con la finalidad de cerrar el ciclo.
Agradezco y amo cada momento, cada sonrisa, cada vuelco en el corazón, cada mensaje, cada llamada.
Gracias por los momentos, he sido muy feliz.

Quizá en otra vida, ya que en esta no se pudo.

La vida me queda debiendo otra vez.

Ruth Cervantes<

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