Por Jazmín Salinas
No concreto, es una propuesta de Teatro físico. Con la actuación Diego Martínez Villa, a través del Teatro Físico, ofrece una experiencia escénica que va más allá de lo narrativo, invitando a público a vivir una historia, que se siente tan cercana. La obra busca conectar no sólo con la audiencia afecta al teatro, sino con también con aquellos que habitan los mismos barrios. Es una invitación a mirar nuestras propias historias y reconocer el poder transformador del arte.
En palabras de Diego Martínez Villa:
“Una imagen que tengo clavada desde la infancia es que en la calle en la que crecí, siempre había algo que me estorbaba para ver el cielo: Cables de luz que enredan nidos anárquicos y cemento. En ese escenario sin cielo, hay una situación que siempre me ha dado miedo: La violencia. En este escenario caminamos, usando por motor nuestros diarios anhelos, que se encuentran fértiles en estos ecosistemas descarnados que son los barrios de la Ciudad de México.”
Este montaje, a cargo de Rupestre Teatro, utiliza el cuerpo y el movimiento para narrar la historia de un hombre que, al enfrentar una encrucijada en su vida, regresa a las calles de su infancia en busca de respuestas. “Hay algo profundamente hermoso en reencontrarte con las calles que te vieron crecer, incluso si traen consigo sombras. Esta obra es mi forma de dialogar con esos lugares, con esas memorias y con todas las bestias, humanas y no humanas, que habitan en ellas”.
Además, dice que No Concreto es un diálogo con las calles, las memorias y las luchas que habitan en todos nosotros. “Una experiencia para quienes buscan reconocer la belleza y el dolor de los lugares que moldean nuestra identidad”.
La puesta en escena explora la relación entre entorno e identidad, mostrando cómo los espacios urbanos son testigos tanto de sueños como de conflictos.
A través de su presente endeble se desdobla una vida llena de matices que pintaron el asfalto, el llano y en general el barrio donde creció. Entre bestias, danza, calles y fútbol, No concreto nos lleva a recorrer las calles de una infancia marcada por los anhelos y el impacto de la violencia.
Dramaturgia: Thelma Carrizosa
Dirección: Bárbara Alvarado. La escenografía de Héctor Dorantes y la iluminación de Jackie Brown Brittenham refuerzan la atmósfera de la obra, mientras que la música de Ismael Godínez Salinas añade una dimensión sonora a la experiencia.
Miércoles de febrero a las 20:30, en el espacio urgente 2, Foro Shakespeare.
Si te la pierdes, pierdes. Hasta la próxima función y nos vemos en el Teatro.

