Por: Ana Jiménez
Desde lo lejos se observa la silueta preparándose de un hombre que está pendiente de cada detalle, se coloca y checa su indumentaria de entrenamiento muy temprano, antes de la llegada de sus alumnos y alumnas. Y es que pese al ruido exterior, sorprendentemente me da la bienvenida al dar el primer paso de ingreso a las instalaciones de la cancha. Se trata de Sergio Adrían Morales Pineda. Deportista paralímpico seleccionado mexicano, padre, esposo, conferencista y profesor del centro de formación Rinox CeFor, quien imparte clases de fútbol para personas ciegas en la Utopía Meyehualco.
Hace aproximadamente 18 años, Adrían es una persona con discapacidad visual, debido al desarrollo del padecimiento denominado: glaucoma congénito. La escuela que fundó y dirige es la primera en su categoría, ya que si bien, existen 12 equipos en México de fútbol para personas ciegas, Renox CeFor es el primer centro de formación dirigido por un profesor ciego. Ya que las que se conocen, son dirigidas por profesores quienes son personas visuales o convencionales, nos señala.
Adrían Morales comparte que la cancha de fútbol es un lugar donde él es libre, y que fue el deporte quien cambió su vida, así como se la puede cambiar a más personas, si lo toman como una opción. La chancha; donde sus oídos son sus ojos, y donde la orientación dentro y fuera de ella está latente en cada momento. Pendiente de cada uno de sus entrenados y entrenadas, él y su disciplina: el fútbol 5, nos brinda la oportunidad de tomar en cuenta una lección y es nada más y nada menos la de integrar y desarrollar hábitos como la escucha activa, la presencia en el ahora, y el cuidado de todas las personas en nuestro entorno, dentro y fuera de una cancha.
Su historia no solamente es un ejemplo de inspiración, resiliencia, disciplina y tenacidad. Es un ejemplo de lucha y perseverancia en lo que hasta hoy, a nivel deportivo y profesional representa un reto incluso para la seguridad de sus practicantes por las especificaciones que demandan las instalaciones adecuadas para su práctica y entrenamientos, con las que aún no se cuentan. De manera que es también un recordatorio de todas aquellas barreras que día a día sortean y vencen las personas con discapacidad visual o bien, cualquiera de ellas. Y es que aunque la realidad es que no deberían transitar con riesgos o peligros a su salud e integridad, son parte de una sociedad cuya infraestructura, aún se encuentra en pañales en temas de equidad e inclusión para personas con alguna discapacidad, al igual que el desarrollo de sensibilización de sus habitantes en lo que respecta transitar el mundo para una persona ciega. Se trata de una invitación que permita cuestionar todas aquellas prácticas cotidianas para nosotras, las personas visuales y que para ellas y ellos, representan uno o varios riesgos, a su salud, integridad, pleno desarrollo y ejercicio de sus derechos en la vida y tránsito diario.
Adrían sigue en la lucha por su comunidad, con su gran pasión: el fútbol. No hay una mejor manera de sentir lo que transmite la presencia Adrían Morales que uno de sus mensajes: “Mucha gente cataloga la ceguera como una discapacidad, pero para mí, es la capacidad de ver más allá de lo inimaginable” .

