EL SUPREMO PODER EN DECADENCIA

POR: Apolonio León Valdez.
     Sometidos por el dominio de un sistema maligno, creado a imagen y semejanza de sujetos que carecen (aunque sí conocen) de valores éticos y morales, se dio el origen a la contaminación -recurrente- de de quienes han tomado las riendas de la Nación. La  decadencia y descomposición de los partidos políticos, completamente CORROMPIDOS, utilizan muy bien los dichos: “Las leyes se hicieron para ser violadas” y “No me den, nomás pónganme donde hay”… 
     … donde hay acontecimientos bochornosos que denigran a nuestra Patria, claro. Las evidencias hablan por sí solas y están latentes, por ejemplo, con el actual gobierno MORENA, que evidencia que todos están embarrados del mismo modo del CHIQUERO que comparten cuando están en el poder, consecuencia: aniquilamiento, casi total, del Supremo Poder.
     El “supremo poder” será necesario, ahora, para enderezar la trayectoria de México. Sometido el pueblo, al margen de los acontecimientos políticos y al enriquecimiento de los saqueadores en turno. Resultado: la debacle en perjuicio de la Nación.
     La Nación requiere de gente que aprecie y tenga dos cualidades que todo servidor público o político, como norma, debiera tener: ÉTICA Y MORAL; cualidades primordiales que, desgraciadamente, se pasan por “el arco del triunfo” quienes gozan manipulando las riendas del “buey de oro”. ¿Por qué? Porque el oficio de SERVIR, ha servido para SERVIRSE de los los mexicanos.
     … Nuestro es el reclamo, entonces, de exigir ( no pedir) a los gobernantes, que se pongan la investidura de la honorabilidad; secuencia ( y consecuencia) de los valores elementales, REITERO, que todo político o servidor público debe tener y, sobre todo, conservar, ya que son base y guía (ética y moral) en la tarea, para el buen desarrollo de sus funciones.
     Funciones que lamentablemente, en los sistemas de gobierno, son sometidas a la dependencia y consentimiento de sujetos con intereses meramente personales; de tal manera que se mata la confianza que el pueblo ha depositado a favor de quien se creé digno de gobernar.
     Gobernar bien y sin tapujos, haciendo a un lado la escoria sin escrúpulos, es apremiante y necesario; ya no es válido relegar al ciudadano, ni tratar de justificar los abusos de poder, en perjuicio del pueblo, al que le suspenden o demoran sus derechos elementales.
     Elemental es restablecer y crear las condiciones necesarias en las que, quienes asumen la representación popular, puedan asumir responsabilidades recíprocas, conforme a las exigencias del bien en general.
     Generalmente, cuando un gobierno está en manos  de grupos de personas pertenecientes a una misma clase social, se abjudica el monopolio (al formar el gabinete de colaboradores) de las principales decisiones. El bien general queda, entonces, destruido, y los habitantes quedamos SOMETIDOS a la conversión de simple servidumbre.
     La servidumbre es apabullada por una serie de obligaciones y… exenta de derechos. Es indispensable  la normal y pareja, aplicación de la justicia; que se garantice el eficaz ejercicio de las libertades para que el pueblo en verdad sea libre y, consecuentemente, los Derechos Universales sean realmente protegidos. Sólo entonces diremos que se ha dado un pequeño (gran) paso de transición a la (engañosa) democracia.
     Esta DEMOCRACIA que debe ser complementada con dos esquemas muy importantes (además de ética y moral): A.- Mandatario: Persona que acepta el cargo y encargo de representar, es decir, servidor público al servicio y REQUERIMIENTO del PUEBLO; B.- Mandante: El pueblo que le ordena (no pide), y bajo el cual rigurosamente debe estar SOMETIDO.
    Así púes, eliminar la costumbre de agachones (ya arraigada durante más de 500 años), en la que el mandatario ordena, y el mandante obedece, debe desaparecer.
     Quienes gozan de impunidad, tienen que pagar; el pueblo lo reclama y exige.
Y recuerde qué: SÍ ESTÁ USTED PARA SABERLO, PORQUE ESTOY AQUÍ PARA CONTARLO.

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