“El prestigio no me lo da la Academia”, Ernesto Gómez Cruz

  • Forma parte del libro “Cine Mexicano del 70: La Década Prodigiosa”
  • Interpretó al mentor de Juan Gabriel en la serie “Hasta que te conocí”
  • Participa en la telenovela “Mi adorable maldición”, en su regreso a Televisa

Dignidad, profesionalismo, entrega y discreción, son sólo algunas cualidades que posee la carrera de Ernesto Gómez Cruz, uno de los principales actores que el espectáculo mexicano ha dado al mundo y que se ha desempeñado triunfalmente en cine, teatro y televisión; aunque, sin duda, sea la pantalla grande el medio al que más cariño le tiene.

El primer actor forma parte del cuadro de personajes entrevistados por Fabián Polanco en su segundo libro “Cine Mexicano del 70: La Década Prodigiosa”, publicado por SamSara Editores.

En México el libro está disponible en: educal.com.mx y en el extranjero en: altair.es, entre otras. La forma de encontrar el libro es escribiendo en el área de búsqueda su título original: Cine Mexicano del 70: La Década Prodigiosa o el nombre del autor: Fabián de la Cruz Polanco.

Después de su participación en la serie producida por Disney Channel “Hasta que te conocí” y gracias al apoyo de Carmen Salinas, al primer actor le fue retirado el veto impuesto por 22 años por parte de Televisa, formando parte de la serie “La Candidata”, protagonizada por Silvia Navarro; y hoy día interpreta al ‘Padre Basilio’ en la telenovela “Mi adorable maldición”, protagonizada por Renata Notni y Pablo Lyle.

Originario del Puerto de Veracruz, donde nació en 1933, desde muy joven y muchos deseos de salir adelante, Ernesto Gómez Cruz se trasladó a la Ciudad de México para probar suerte. Logró ser becado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y de esta manera inició una provechosa carrera en la que ha participado en más de ciento 50 filmes, con los cuales ha generado polémica y expectación por su temática.

Su debut en cine fue aún en calidad de estudiante de arte dramático en el INBA. Su compañero Sergio Jiménez fue quien lo presentó con Juan Ibáñez, que por ese entonces preparaba el filme “Los Caifanes” en 1966.

Después de rodar este filme, los bonos de Ernesto Gómez Cruz crecieron de manera sorprendente y recibió varias propuestas para seguir su carrera ante la lente fílmica. Y es en la década del setenta en la que Gómez Cruz realiza buena parte de su filmografía, contando títulos como “Tívoli” (1974; Alberto Isaac); “Cadena perpetua”  (1975; Arturo Ripstein); “Canoa” (1975; Felipe Cazals); y “Actas de Marusia” (1975; Miguel Littin), entre otras, logrando reunir en la misma 42 títulos.

Para mí como actor la década del setenta fue maravillosa. Hice cine de todo tipo: de arte, comercial, melodramas, comedias. Se alcanzaron muchos logros y para mí fue el ‘ábrete sésamo’ dentro de la industria”, precisó.

Como se mencionó, durante la década del setenta, Ernesto Gómez Cruz logró trabajar con la gran mayoría de los realizadores que trabajaron en la misma.

Por fortuna trabajé con la gran mayoría. Incluso trabajé con aquellos que tenían fama de muy exigentes y con quienes, por fortuna, logramos muy buenos trabajos. Siempre ha habido comprensión y he obtenido ayuda, hasta la fecha, para concretar mis personajes”.

Gracias a varios de sus personajes interpretados en la gran pantalla, Ernesto Gómez Cruz ha obtenido diversos premios en su carrera, entre ellos el Ariel y la Diosa de Plata, además de otros tantos acumulados en el extranjero, por ejemplo, la Concha de Plata al Mejor Actor en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que se le entregó en 1986 por su trabajo en “El imperio de la fortuna”.

Durante más de 50 años de trayectoria, entre los planes de Ernesto Gómez Cruz destaca el poder dar clases y transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones, dejándoles en claro que su prestigio como actor no se han dado los premios, sino su poder de interpretar.

A mí el prestigio como actor no me lo da la Academia y eso es lo que quiero transmitir. Quien no tiene la capacidad sólo se irá alejando. Espero encontrar a muchos elementos que, como yo, surgieron de la nada y agarraron las cosas con seriedad y con esfuerzo.

Yo no dejo de hacer cine. Casi nunca hice súper estelares. Son muy poquitos los que he hecho, pero las participaciones en las que he intervenido han sido magníficas, a mi manera de ver. Como actor tengo un prestigio muy bonito, que no lo quisiera perder y hasta la fecha sigo colaborando con el cine mexicano”, concluyó.
Fotografía: Esaú Ponce

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