Escrita por la talentosa Daniela Carvallo
Por Jazmín Salinas
Ciudad de México.— El Teatro Hidalgo se iluminó para celebrar el esperado regreso escénico de Arlette Terán, protagonista de “Sí soy yo, no eres tú”, una comedia terapéutica que utiliza el humor como vía para exponer verdades profundas y provocar una necesaria catarsis emocional. Bajo la producción de Juan Torres, la puesta en escena se posiciona como una experiencia que combina risa, reflexión y momentos de vulnerabilidad que tocan al público de manera directa.
El montaje brilla también por el trabajo de Daniela Carvallo —autora de la obra— y Loreli Mancilla, quienes acompañan a Terán en un relato construido a partir de historias reales. Carvallo, además de su interpretación, aporta una dramaturgia sólida, incisiva y valiente, capaz de equilibrar lo desgarrador con lo entrañable, lo doloroso con lo hilarante.
La obra presenta cuatro heridas que representan a miles de mujeres en la vida real: la víctima de un psicópata narcisista; la mujer que sobrevivió 40 años sumida en la violencia; la que cayó en la manipulación de un supuesto “coach espiritual”; y la que se perdió en un amor tóxico disfrazado de éxito. Cada una de estas narrativas funciona como un espejo que confronta y acompaña al espectador, recordándole que las estadísticas, detrás del humor, también duelen.
La presencia de la Observadora es clave: una figura enigmática que rompe la cuarta pared y convierte al público en parte del juego escénico. Con este dispositivo, cada función se vuelve un ritual compartido, donde la fragilidad se transforma en fuerza colectiva.
Con el lema “Amiga… ¡date cuenta!”, la puesta en escena se desplaza entre la comedia inteligente y la introspección emocional, creando una montaña rusa que resulta divertida, estremecedora y profundamente humana.
“Sí soy yo, no eres tú” no solo celebra el regreso artístico de Arlette Terán al teatro; también reafirma el talento creativo de Daniela Carvallo y la relevancia de una narrativa que ilumina, desde el humor y la verdad, las zonas más sensibles de la experiencia femenina.
Una obra imprescindible para quienes buscan reír… y quizá, sin darse cuenta, comenzar a sanar.

