Por José Luis Sosa
Un tópico que constantemente causa polémica es acerca de los grandes líderes mundiales, los países más poderosos y sus gobernantes que rigen la economía y tendencias comerciales a nivel global, pero el tema que sin duda alguna vino a poner en los ojos del mundo la atención generalizada del ser humano es el COVID-19, acaparando la atención de los diferentes medios de comunicación y la conversación y preocupación de la gente, por su poder letal y grandes estragos que está ocasionando en diferentes países y ha puesto en jaque por iguala a los gobiernos y sus representantes, principalmente al sistema de salud y financiero como nunca antes se había presenciado en su conjunto.
Pero hablemos de México nuestro amado país que en esta ocasión no ha sido la excepción en sufrir los fuertes embates de esta Pandemia (enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región).
En otros países sus gobiernos si han brindado grandes apoyos a su gente, tanto en materia de salud como de recursos económicos para sobrellevar la crisis y estímulos fiscales, no así en nuestro país donde el gobierno de la 4T ha carecido de sensibilidad política y humana, como ya es costumbre la gente de menores recursos son quienes se han vista mayormente afectados pues muchos se han quedado sin trabajo o han tenido que cerrar sus pequeños negocios, sin recibir la ayuda necesaria por parte de los diferentes niveles de gobierno, y como ha sucedido en tragedias como los Temblores, donde tanto la gente civil, empresas y agrupaciones han sido verdaderamente solidarios por convicción propia y no así el gobierno. Grandes empresas han donado interesantes cifras de dinero y muchas otras un porcentaje de sus ventas para apoyar a los ciudadanos en esta crisis que ya está golpeando principalmente a las clases vulnerables en las diferentes regiones de la República Mexicana. También distintas agrupaciones y ciudadanos en su medida han puesto su granito de arena con despensas y múltiples apoyos, incluso en diferentes regiones del país los cárteles de las drogas por medio de su gente fuertemente armada haciendo gala de su gran poder se han dado a la tarea de repartir despensas entre la población, y es así como entonces nos preguntamos, ¿Qué ha hecho realmente el gobierno para ayudar al ciudadano, aparte de sus acostumbradas dadivas con programas sociales con fines electorales? Pues no debemos olvidar que los recursos económicos con los que cuenta el gobierno son el producto de los impuestos que pagamos la gente al producir algún producto de consumo, comprar, vender, donar, y hasta al recibir una herencia, entre otros, es decir, es el dinero de la gente para que el gobierno lo administre, simplemente, no es de su propiedad como muchos creen.
Pero eso sí, cuando hablamos del financiamiento para los partidos políticos y el Instituto Nacional Electoral sí se invierten o más bien se mal gastan miles de millones de pesos, no así en el sector salud donde vemos que los hospitales en su mayoría carecen de mobiliario, materiales y los medicamentos más básicos para su óptimo funcionamiento, aunque es importante dejar ver que este es un problema que se viene arrastrando desde anteriores administraciones pero que con el actual gobierno de López Obrador se ha agudizado notablemente y eso lo podemos ver en el diario acontecer con las diversas manifestaciones de inconformidad por parte del personal de los hospitales, quienes alzan fuertemente la voz en protesta por las pésimas condiciones en las que tienen que realizar su trabajo sin él equipo necesario para garantizar su elemental protección personal para no contagiarse de COVID-19, así como los insumos y medicamentos necesarios para atender a los pacientes contagiados con este virus y otras enfermedades.
En cuanto a los recursos millonarios que donaron diversos países en dólares, euros y dólares canadienses que rebasaron los 90 millones de pesos, más lo recaudado por empresas mexicanas privadas, asociaciones, fundaciones y sociedad en general para mitigar los daños del Sismo del 19 de septiembre de 2017, todo el dinero que se donó, a la fecha no sabemos en qué se gastó o dónde fue a parar, esperamos que esto no se repita en el 2020 con el polémico tópico de la Pandemia del COVID-19.
En sus acostumbradas mañaneras el Presidente López da sus cifras con relación a la etapa en que nos encontramos enfrentando la Pandemia y por la tarde el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, López Gatell, nos da a conocer otra, esto de acuerdo a sus estimaciones como experto en el tema, lo que de una u otra manera causa confusión y estrés entre la población.
Hoy por hoy la atención en general está enfocada en el tema de la Pandemia pero ya cuando en su momento se superé, vienen los estragos y el recuento de los daños económicos, una dura recesión por la inactividad financiera, laboral y comercial que se generó, esto aunado al nulo crecimiento económico con la actual administración quien si no toma las medidas necesarias con acertadas estrategias financieras, sensibilidad social, política y económica, el empleo y la inversión se desplomarán a niveles lastimosos para el país y los mexicanos, pero principalmente para las clases sociales más vulnerables que como siempre a fin de cuentas son quienes terminan pagando los platos rotos…
El asunto del COVID-19 en verdad es muy preocupante pues ya ha cobrado a la fecha en todo el país casi 3,000 decesos, pero el tema de los homicidios por igual es de voltear a ver y no restarle importancia a ninguno de los dos, pues no debemos olvidar que del 1 de diciembre de 2018 al 30 de noviembre del 2019, es decir, en el primer año de gobierno del Presidente Andrés Manuel López, se enfrentó una cifra récord nada agradable con 34,579 víctimas de homicidio doloso, esto de acuerdo con las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública y nada más en el primer bimestre del 2020 se cometieron 5,700 homicidios en México. Erradicar la Pandemia depende de varios factores, y que el gobierno tome las medidas adecuadas con plena responsabilidad y que la gente en verdad se cuide y siga fielmente las indicaciones para bajar las estadísticas y alcanzar las condiciones óptimas para regresar a la normalidad en lo posible, pues según los expertos este virus al igual que la Influenza, no se extirpará de raíz sino que permanecerá por tiempo indefinido pero ya de manera moderada en su contagio, pero la cuestión de inseguridad para reducir los homicidios es mera responsabilidad del gobierno federal, municipales y estatales, pero con estrategias que realmente brinden resultados positivos, reales, no fantasiosos con abrazos y no balazos, acusándolos con sus mamás, con un fuchi o un huácala.
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