Dr. Milton Giovanni Contreras, la emergencia por covid-19 es real muy real.

El reportero Roberto Soto Sánchez, llego puntual a la cita con el Dr. Milton Giovanni Contreras, médico endocrinólogo e internista, quien con antelación exigió las siguientes medidas sanitarias: Respetar el distanciamiento físico, el lavado de manos con agua y jabón, por cierto, sugirió un jabón de lavandería de color rosa, el cual, a decir del galeno, cuenta con propiedades antisépticas y antibacterianas, por lo que ayuda a restar riesgos de contagio. Sutilmente nos pidió que pusiéramos gel antimaterial con alcohol al 70 por ciento, nos colocáramos perfectamente bien el cubre bocas, que cubriera nariz y boca, nos advirtió que durante la charla no tendríamos que tocar nuestros ojos, nariz y boca.

Una vez pactado el protocolo sanitario, iniciamos nuestra plática, él, un doctor joven, barbado, alto, delgado y amable, enfundado en su ropa quirúrgica, usando cubre bocas, careta y guantes de látex, se recargo en el muro exterior del nosocomio y expreso: “discúlpeme señor reportero, pero por medidas de seguridad a su persona no lo puedo ingresar al interior del hospital”.

No se preocupe…

¿Dr. es real esta emergencia médica? Con cara de asombro respondió: Obvio, sí, tenemos los 5 pisos del hospital hasta el full. Todos por problemas respiratorios, que van desde el resfriado común hasta el SARS (Síndrome respiratorio severo) tos seca, náuseas, neumonías o covid-19.

Mis compañeros y un servidor atendemos alrededor de 8 a 12 camas, por turno diariamente, tenemos compañeros especializados en geriatría, pues los más afectados son los adultos mayores que rebasan los 65 años de edad, que padecen sobre peso, diabetes o son hipertensos.

Mire, lo primero que se hace es combatir la infección, tratamos de minimizar la tos y de estabilizar el ingreso de oxígeno a los pulmones. Numerosos pacientes llegan con una oxigenación deficiente de un 40 por ciento.

Los familiares de los pacientes en los primeros días, lloran, se desesperan, se preguntan él por qué ellos (su paciente) se contagiaron. Existen muchos motivos, que se desconocen, pero se saben ciertos, tuvieron contacto con un infectado. Los síntomas pueden aparecer de 2 a 14 días después de la exposiciónal virus.

Por eso se sugiere que se sanitize antes y después de estar con una persona “posiblemente” contagiada o zona de alto contagio. La sanitización no necesariamente limpia las superficies sucias ni elimina los gérmenes. Es vital acostumbrarse a usar gel antibacterial de manera consuetudinaria.

El COVID-19 se propaga entre las personas en contacto cercano con un portador, mediante las gotitas respiratorias que una persona produce al hablar, toser o estornudar. Por eso, lo mejor es tener las manos limpias y no tocarse el rostro. De ahí la sugerencia de guardar distancia de un metro cincuenta centímetros mínimos. Deberíamos acostumbrarnos a saludar con el puño cerrado, es más seguro y eficaz.

Cuando te enfermas de coronavirus tienes fiebre muy alta, respiras despacito, como si le taparan la nariz. Intentas inhalar fuerte pero no lo logras, sientes que te hace falta más aire. Y comienzas a desesperarte, la tos seca se acentúa, se va a sentir fatigado, cansado al por mayor, derivado de esto le dolerá el pecho, los brazos, la espalda, los dedos de las manos y pies, a consecuencia, de lo anterior, se coloca una careta de oxígeno, para tratar de alcázar un mínimo de 95 por ciento de oxigenación. Si con ello no mejora, lo que sigue es la intubación.

Doctor, pero ya está aquí la vacuna, si, es correcta su apreciación, pero no garantiza que se va a terminar el contagio, la mejor manera y la más eficaz es que darse el mayor tiempo posible en casa, utilizar y aplicar todas las medidas de seguridad sanitaria que dicte el sistema de salud. No exponerse al frio innecesariamente, estar o salir tapado en estos meses de frio, beber cosas calientes; pero lo más importante es guardar la sana distancia, usar gel antibacterial, ponerte gafas o caretas y si puedes guantes de gel.

Eche un vistazo señor reportero, lo cite hoy y a esta hora, para que viera salir por su propio pie a Doña Josefina, tiene 72 años de edad, estuvo por más de 20 días aquí con nosotros. Llego con síntomas de covid-19, estuvo entubada.

Sus familiares diarios llegaban a las 11.45 horas y esperaban con ansiedad el informe diario (ya solo damos uno al día) los cinco primeros días su familiar principal con ojos llorosos preguntaba ¿cómo está mi madrecita señor doctor? Acá afuera están mis hermanos, hijos, nueras y nietos, todos me preguntan si la volveremos a ver viva.

Les explicaba como médico lo que acontecía, les contaba sobre los avances de la paciente, los cuales eran lentos pero firmes; en una ocasión les aconseje que apoyaran el tratamiento, adquiriendo un medicamente de Bromuro de Ipratropio en aerosol de 10 ml, le explique que era un frasco presurizado con válvula dosificadora y que rezaran mucho.

Señor periodista, ahí va caminando la señora Josefina, carcajeando, alegre, escoltada por una de sus hijas y su nieta.

Efectivamente, caminaba una viejecita a la que los “visitantes de los pacientes” aplaudieron cuando los elementos de seguridad privada gritaron. ¡Venció al Covid!

Ese nos da mucha satisfacción como doctores, como profesionales de la salud, salvar vidas, pero por favor recalque en su artículo que nos ayuden quedándose en casa lo más posible, que respeten los protocolos de salud, que usen cubre bocas correctamente porque usted es testigo de una historia exitosa de vida, pero en contraste le comparto que por el lado de urgencias están ingresando 3 carrosas fúnebres por tres pacientes que fallecieron hoy.

Bueno, pues regresamos a la realidad porque esto no ha terminado. Tenga buena tarde señor y, por favor cuídese, pues si usted se cuida a la vez nos cuida a nosotros.

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